Consejos sobre el acento inglés para los italianos

Por poner un ejemplo trivial, ¿quién de nosotros emprende alguna vez un ejercicio físico laborioso, si no es para obtener alguna ventaja de él? Pero, ¿quién tiene derecho a culpar a un hombre que elige disfrutar de un placer que no tiene consecuencias molestas, o a uno que evita un dolor que no produce ningún placer resultante?

At vero eos et accusamus et iusto odio dignissimos ducimus qui blanditiis praesentium voluptatum deleniti atque corrupti quos dolores et quas molestias excepturi sint occaecati cupiditate non provident, similique sunt in culpa qui officia deserunt mollitia animi, id est laborum et dolorum fuga. Pero debo explicaros cómo nació toda esta idea errónea de denunciar el placer y alabar el dolor, y os daré cuenta completa del sistema, y expondré las enseñanzas reales del gran explorador de la verdad, el maestro constructor de la felicidad humana. No hay nadie que rechace, disguste o evite el placer en sí mismo, porque es placer, sino porque quienes no saben perseguir el placer racionalmente se encuentran con consecuencias que son extremadamente dolorosas. Tampoco hay nadie que ame, persiga o desee obtener el dolor por sí mismo, porque es dolor, sino porque ocasionalmente se dan circunstancias en las que el trabajo y el dolor pueden procurarle algún gran placer.

 

Dejar una respuesta

Su dirección de correo electrónico no se publicará.